viernes, 24 de junio de 2016

Esto no es un microrrelato. ¿O sí?

Hoy tenía pensado subir el Liebster Award al que me volvieron a nominar, pero estaba viendo que el blog se iba a sobrecargar de tags y me apetecía hacer algo diferente. Ayer fui a una librería lowcost de mi ciudad y me llevé un montón de libros para poder traerte reseñas muy prontito, pero hoy, y por variar, me gustaría compartir contigo una especie de relato, ya que como ya he repetido mil veces aquí, escribir es mi mayor gusto en esta vida. ¡Espero que te guste! Y si no, no tengáis ningún reparo en decírmelo o criticarme, la cuestión es mejorar poco a poco.



 Once y cuarenta y cinco minutos.

Caían cenizas de un cielo rojo de verano. Él apuraba el tabaco en su pipa mientras un viento de bochorno, de esos que arrastra el calor desde el suelo hasta el alma, le hacía compañía en el balcón. Hacía meses que había perdido la sensibilidad en las manos, pero aún se empeñaba en acariciar los pétalos secos que adornaban el mustío rosal. El olor a jazmín se colaba por la puerta y empapaba la estancia donde yo me encontraba, resignada a la única pérdida que me dolía más que la propia muerte. Le observaba inquieta, revolviéndome en la silla mientras él se llevaba el whisky on the rocks, que sostenía en la otra mano, a la boca. Pegaba un sorbo y después le daba vueltas, perdiéndose con los ojos vacíos en el tintineo de los bloques helados. Maldije a Sabina por haberse pasado media vida queriendo olvidar y me pregunté cuantas noches le quedarían a él para volver a recordar.

Quieto, taciturno, apoltronado en una raída butaca que le había acompañado desde que se casó. Observaba la calle desde la décima altura aún teniendo vértigo. Chasqueaba la lengua cada vez que lograba memorizar el color de cada vehículo y se inventaba historias sobre los viandantes que veía desde su escondrijo, murmurando en voz baja. Yo jamás tuve el valor de decirle que nunca conoció a ninguna de aquellas personas. 

Doce y treinta y ocho minutos.

Me había insistido aquella mañana en que su mayor ilusión era ir al mercado, ¿y quién era yo para negarle, por muy absurdo que me pareciese, un sueño? En sus momentos de lucidez siempre nos dijo que al mercado había que ir pronto porque sino se llevaban los mejor atunes y ese día acabamos comprando de todo menos pescado porque, ¿para qué quería él fósforo si su memoria ya no se podía arreglar? 


Dos y diez del mediodía.

Me entristecí al ver como su mirada iba y venía, lloré cuando me apretó la mano para que no me perdiese, aunque ambos sabíamos que lo que él temía era no llegar a encontrarse.







6 comentarios:

  1. Cómo expresar todas las sensaciones que he sentido al leer este microrrelato.
    Yo ya te lo he dicho y te lo volveré a repetir: eres increíble en todo lo que
    haces, de verdad. Me parece que, en unas cuantas líneas, me has conmovido más
    que otros autores con un libro o incluso trilogías. Me has transmitido mucho y
    ya sabes por qué tema en concreto.

    El recuerdo es una de las pocas cosas que nos queda y hay que conservarlo como
    si fuera nuestro mayor tesoro. Recordar a las maravillosas personas que ya no
    están pero que a la vez sí, porque nos cuidan y lo sé, estén donde estén.

    Mil gracias por escribir así, por haberme hecho recordar... que lo necesitaba.
    A veces huyo del recuerdo y no me doy cuenta de que lo necesito en mi vida. No
    es algo que pueda descartar de mi vida, porque nunca podría dejar caer en el
    olvido a alguien que me hizo vivir tantos buenos momentos.

    Me ha parecido precioso, de verdad. Tengo una sensación extraña en el pecho y no
    te digo que sea mala, sino que la echaba de menos. Así que te lo repito, gracias
    Anira.

    Un besazo enorme, no cambies nunca <3

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    1. ¿Cómo decirte sin que suene repetitivo y cansino lo mucho que te agradezco cada palabra? Para mí es muy importante cada comentario que me haces, porque sé que lo haces de manera sincera y sana, y eso me enriquece y me anima a seguir escribiendo, publicando cosas y tratando de ser yo en todas mis formas, y eso no se paga ni con un comentario ni con miles.

      Me alegra que te haya hecho recordar y trataré de seguir haciéndolo mucho tiempo más: a veces cosas más crudas, otras más alegres, pero trataré de despertar siempre el sentimiento dormido de alguien.

      Gracias a ti, Mari. No cambies tampoco porque vales muchísimo y deberían decírtelo a todas horas. Un abrazo enormísimo ♡

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  2. Hola hermosa :D
    Antes de empezar con todo lo que tengo en mi enredada cabeza, decirte que leí el comentario que me dejaste y la respuesta que me diste :D moría por leerla jaja

    Ahora sí, ¿por donde empiezo? Ya te lo dicho, pero te lo vuelvo a decir: eres una persona increíble y con un enorme talento y no sabes el mar de emociones que has causado en mi con tan pocas líneas. Libros he leído muchos, pero pocas historias me han parecido verdaderamente buenas y recomendables para todos. Yo creo que todos deberían leerte!

    Siempre he pensado que el olvido es mejor al olvido, no ha habido momento en que cambiara la opinión, siempre he huido de todo lo malo que me pasaba, nunca estaba cuando me necesitaban o solo corría por escapar de responsabilidades. Ya te conté un poquito de mi vida en un anterior comentario, así que esa parte no la repito, pero siento que aún no me encuentro, tengo mucho que aprender y a veces tomo decisiones erróneas, lo sé y quizás sea por no tomar en cuenta todo lo sucedido en el pasado. Mamá siempre me decía aprende de tus errores y no sabes lo que me cansaba escuchar lo mismo, enserio que me parecía desesperante. Lo que transmites es impresionante, la verdad no sé PORQUE NO TE DESCUBRÍ ANTES. Jo. Pero ya de aquí no me muevo jaja y ya basta de mi vida al menos por hoy que siento que te tomo por psicóloga (?)

    Besitos <3 y como dice María, no cambies nunca

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    1. Como le he dicho a Mari en el comentario anterior, comentarios así son los que me hacen estar cada día más segura de mí misma y de lo que puedo llegar a hacer. Me hace muchísima ilusión despertar sentimientos en los demás con lo que escribo, pero aún me hace más ilusión que os toméis el tiempo para leerlo, meditarlo y comentarme que ha sido así.

      Echar de menos es una forma de recordar y aunque el sentimiento a veces sea un poco doloroso, es importante no olvidar y no huir de las cosas buenas que hemos tenido. Este texto es una oda a esas cosas buenas que se nos escapan de las manos y que al principio nos provocan impotencia o desazón, pero cuando la herida cicatriza podemos enfrentarnos al recuerdo y plantarnos cara a cara a decirle "seamos amigos" :) Con respecto a lo que tú me dices, creo que nadie se llega a encontrar nunca así mismo y quizá ahí está el truco de vivir, el objetivo del ser humano. Yo he tomado mil y una decisiones erróneas y me he arrepentido de muchas que tomé correctamente, y no pasa nada, porque aprender se aprende de todo y si hace falta que te tropieces un millón de veces, que así sea si funcionas bien. Algún día dejarás de huir y te darás de bruces con tu auténtica "yo" y agradecerás todo lo que te ocurrió en el pasado, ya lo verás.

      Me alegra muchísimo que te quedes aquí, me bastaría con eso, con dos personas que tengan en mente que antes que una página con unas cuantas palabras y unas cifras, soy una persona. Somos personas. Y puedes tomarme por amiga, psicóloga y lo que quieras, con las cosas bonitas que me dices, no se me ocurre otra mejor forma de agradecértelo.

      No cambiéis tampoco, ni tú ni María. ¡Un besazo enorme! ♡

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  3. ¡Buenas! Primero de todo decir que acabo de llegar aquí por la iniciativa de Seamos seguidores; y segundo, felicitarte por este microrrelato.

    Decir que me ha encantado cómo has sido capaz de representar al personaje principal en tan pocas palabras y cómo has transmitido con un estilo sencillo todas las emociones que has conseguido: esa aura lúgubre en la sencillez y en la vida diaria y también ese toque pesimista ante los últimos días de vida o incluso la muerte (O al menos eso he sentido yo). En serio, mis más gratas felicitaciones.

    ¡Un super cyberabrazo!

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    1. ¡Buenas Rubén!

      En primer lugar, agradecerte que hayas llegado hasta aquí y te hayas quedado a leerme, personitas como tú son las que dan vida real a un blog y en seguida me pasaré a curiosear el tuyo, que seguro que también es genial como tus palabras :)

      En segundo lugar, me alegra que hayas sabido captar la esencia que quería transmitir porque me preocupaba que no llegase a entenderse al ser un texto muy breve, pero veo que alguien, por lo menos, ha sido capaz de entender lo que quería mostrar. ¡Muchísimas gracias! En serio, tu comentario ha hecho que me anime bastante a seguir subiendo este tipo de cosas.

      ¡Un abrazo muy grande!

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