martes, 14 de junio de 2016

'Fangirl' de Rainbow Rowell.

Dodecaedros, hoy os traigo la reseña del último libro que he leído. Desde que me enteré de que Fangirl iba a salir a la venta, me encapriché de él y lo perseguí por todas las librerías de Valencia, pero no fue hasta ayer que pude tenerlo entre mis manos - sí, lo sé, un poco tarde -. Desde que leí Eleanor & Park, su anterior obra, me enamoré del estilo narrativo de su autora y después de esta reseña entenderéis el motivo de que se haya convertido en una de mis favoritas de la literatura juvenil.





Título: Fangirl
Título original: Fangirl
Autor: Rainbow Rowell
Saga: No
Editorial: Alfaguara
Año de publicación: 2013
Páginas: 511
Edición: Tapa blanda con solapas
ISBN: 84-2041-660-1
Sinopsis: 
Cath es una fan de Simon Snow. Bien, todo el mundo es fan de Simon Snow, pero para Cath, ser fan es su vida y es realmente buena en ello. Ella y su hermana gemela, Wren, se envolvieron en la serie de Simon Snow cuando solo eran unas niñas; es lo que las ayudó luego de que su madre se fuera. Ahora que están de camino a la universidad, Wren le ha dicho a Cath que no quiere ser su compañera de habitación. Cath está sola, completamente fuera de su zona de confort. Tiene una hosca compañera de habitación con un novio encantador y que está siempre alrededor, una profesora de escritura que piensa que el fanfiction es el fin del mundo civilizado, un apuesto compañero de clase que solo quiere hablar de palabras... Y ella no puede dejar de preocuparse de su padre, quién es frágil y jamás ha estado realmente solo. 

Para Cath, la pregunta es: ¿Puede hacer esto? ¿Puede lograrlo sin Wren sosteniendo su mano? ¿Está lista para comenzar a vivir independientemente? 


Si, como os he comentado antes, Eleanor & Park me encandiló, Fangirl ha marcado el punto de partida de una duradera relación autora-lectora. A pesar de que Fangirl no se parece en nada argumentalmente a la novela anterior, ha cumplido con creces mis expectativas, haciéndome ver que no todas las novelas juveniles deben caer en los clichés y que pueden encantarme tanto, o más, que un clásico. Confieso que, hasta hace poco, no le tenía demasiado apego al género juvenil, me costaba salir de los clásicos y la narrativa contemporánea o fantástica y, sin embargo, las narraciones, la forma de llevar las tramas, la ruptura con los tópicos y la forma tan original de emplearlos de Rainbow Rowell, han conseguido que rompa ese muro que se había instalado entre las novelas adolescentes y yo. 

La autora estadounidense nos narra una historia sobre la pasión, la madurez, la adaptación a los cambios y la imaginación. Mediante el propio acto de la escritura, la magia de las palabras, la importancia de plasmar y crear a partir de lo que somos, nos presenta a la protagonista, Cath, quién reflejará todo lo anterior a partir de la narración de un fan fiction de su saga de libros preferida: Simon Snow. 


La vida de Cath se resume a estar pegada frente al ordenador escribiendo fan fiction sobre dos de los personajes principales de la saga ya mencionada: el propio Simon y Baz. Es una consumidora asidua del mismo género y una reputada autora en FanFixx, la página donde cuelga sus creaciones ficticias, y donde tiene más de un millar de seguidores. Este es su mundo, donde puede defenderse, donde no tiene porque temer a lo desconocido, donde más comoda se siente, donde puede escapar de la realidad, que, a fin de cuentas, es el objetivo tanto del lector como del escritor. Wren, su hermana gemela, siempre ha estado a su lado, pero cuando llega el momento de ir a la universidad decide que es hora de terminar con los lazos que le unen con su etapa puber, lejos de Simon Snow, pero, sobre todo, de Cath. Comienza por negarse a ser la compañera de cuarto de Cath, con quien ha compartido habitación toda su vida, por lo que esta última se siente aterrada ante el cambio que eso supone; en segundo lugar, Cath debe enfrentarse a una compañera que, además de no conocer de nada, le trata como si fuese una niñata patética, además de verse en la obligación de aceptar también al chico que anda pegado a sus talones, Levi. Con una compañera de cuarto y un intruso habitual sumado a una hermana que no para de reprocharle su actitud, Cath ve como su vida va cambiando, por lo que deberá dejar a un lado su dedicación al fan fiction y enfrentarse, cara a cara, a la vida real. 

Rainbow Rowell nos regala no solo una historia donde nos enseña el valor de la Literatura en cualquiera de sus formas sino también un reflejo de nosotros mismos y de nuestros miedos: crecer, vencer a nuestros monstruos, enfrentarnos al día a día y hallar la forma de regalarle nuestro don más valioso al mundo. Toca de nuevo los problemas familiares, los problemas clásicos de un adolescente, la amistad y los pasos que damos hacia la madurez. Con la protagonista vamos a reconocer nuestra porpia manera de ver el cambio, la rutina, la presión exagerada a la que a veces, los jóvenes, nos sometemos y, el detalle que ha hecho que me quede plantada frente al libro sin importar el horario, su pasión por la escritura. 

Al comienzo, quizá pueda parecer que el transcurso es demasiado lento, pero conforme avanzas, puedes notar como la lectura fluye extraordinariamente. Narrado a la perfección en tercera persona, siempre desde la perspectiva de Cath, lo que supone una facilidad a la hora de ponerse en las carnes del personaje, aunque por las tramas no fuese necesario, pero siempre ayuda a que una novela cobre valor. Hilado con máxima destreza y sin ningún punto incoherente entre el estímulo (conflicto) y reacción (resolución del conflico), lo que provoca que esta sea una lectura amena, divertida y, en algunas ocasiones, angustiosa. Esto último también es posible gracias a la introducción en cada final de capítulo de fragmentos del fanfic de Cath o del propio libro de Simon Snow, que sirve para comparar los cambios que añade la protagonista, permitiéndonos ver también parajes y situaciones fantásticos que harán aún más interesante Fangirl.

Lo que más destaco del libro, sin duda, aparte de contar la historia de una chica obsesionada con los libros - situación en la que me he visto más que reflejada - es la saga inventada que se saca, como si de un as en la manga se tratase, de Simon Snow. La excelencia con la que ha sabido llevar dos mundos opuestos y esa referencia clara al fenómeno que supuso - y sigue suponiendo - la saga de J. K. Rowling, Harry Potter, clara fuente de inspiración. Es un lujazo encontrar tantos elementos que me apasionan en un mismo libro: Literatura, escritura y el mágico mundo de Hogwarts encerrado en las mismas páginas. 

Por otra parte, destacar lo logradísimos que están los personajes, concretamente Cather, quién no es presentada como la típica heroína que supera obstáculos simplemente por ser la protagonista sino que a medida que avanza y esquiva un problema, le van surguiendo veinte de los laterales, además de una gran cantidad de preguntas. Sus sueños, su virtudes y sus defectos, su timidez y su aversión a las personas, pero que, sin embargo tiene la misma necesidad de ser querida y comprendida, lo que hace que no solo yo sea un refracción de la misma sino todo el público en algunos - o distintos - puntos que he comentado. La veracidad de su relación con Levi, llenos de ternura y detalles, construida con respeto y apoyo mutuo, paulatina y pasional a su vez. Es de agradecer que aún se conserve la magia de las relaciones en libros de esta índole.

En cuanto al resto de personajes... De Wren tan sólo puedo decir que me ha parecido odiosa. Su comportamiento, su actitud y su egoísmo dejan mucho que desear en comparación con la personalidad de Cath. Imagino que está hecho a conciencia, puesto que la cosa era manifestar las diferencias entre una y otra. Por otro lado, Levi es de esos personajes para los que el vocabulario se queda corto, peculiar, muy verosímil y tan suyo, tan vivaz, tan todo, que te enamoras de él en el primer instante en el que aparece - y que, por cierto, me ha recordado a mi pareja -. Reagan, borde y prepotente, pero adorable, un personaje más que necesario que, junto a Art, el padre de las gemelas, da el toque de humor que seguro que te saca más de una sonrisa.

En definitiva, Fangirl, el segundo libro que me he leído de Rowell, es otro más de la autora que sabe ganarse un hueco en tu estantería y en tu corazón. ¿Lo recomendaría? Por supuestísimo que sí, sin pensármelo. La combinación entre magia y realidad hará que sea una lectura complicada de olvidar.


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