jueves, 4 de mayo de 2017

[RETO ELDE] 3: Un héroe de pipa y bombín.

3. Imagina que eres un superhéroe con una gran fobia a la oscuridad, escribe un relato de superación. 

No voy a mentiros, con este reto he hecho un poco de trampa porque tenía una idea clara de lo que quería escribir y me he pasado por el arco del triunfo "las normas". Espero que os guste tanto como a mí escribirlo. 

'A friend of order' by René Magritte


A mi abuelo,
de quién heredé el miedo, pero también las alas.

Morpheus había salvado el mundo incontables veces. Tantas fueron que apenas alcanzaba a enumerarlas con mis dedos, incluidos los de mis pies. 

Lo veía salir todas las mañanas, resuelto y sonriente, por la ventana. Cogía impulso apoyado en la baranda del balcón y alzaba el vuelo sin desplegar las alas, se camuflaba entre los pájaros, aunque a él nadie lo confundía como suele pasarle a Superman. A los pocos segundos, ya se había perdido en lontananza y no regresaba hasta que, con su vista supersónica, veía que mis lágrimas por su ausencia podían llenar una o dos bañeras. Morpheus tenía un deber para con el mundo, pero su prioridad era la familia.

No era un héroe de capa. Tras ver tantas películas donde la dichosita prenda solo provocaba catástrofe y desgracia para el héroe, decidió que era el momento de colgarla, literalmente. La flamante capa roja ocupaba ahora uno de los enganches del perchero de la entrada, él decía que era un recuerdo de la ingenuidad y la inocencia de sus primeros días como salvador. Yo le creía y le ayudaba a buscar nuevos uniformes oficiales. Pasó por muchas indumentarias estrafalarias hasta que dio con la correcta, desde trajes de neopreno hasta largas gabardinas de cuero negro (¡Cuánto daño ha hecho Matrix!). Morpheus tenía la sensación de que ninguna le identificaba lo suficiente: el neopreno le apretaba, la franela hacía que le saliesen unas ronchas rojas muy feas en el pecho y las gabardinas siempre le quedaban demasiado grandes para su cuerpo flacucho. Cuando ya casi se había dado por vencido y optó por recuperar su vieja capa, echaron una película muy conocida de Charles Chaplin, entonces Morpheus lo vio claro, fue directo a comprarse un bombín. La habilidad de Charles para decir todo sin abrir la boca había cautivado a mi superhéroe favorito. Así era él, un salvador anónimo y mudo, alguien que decía todo solo con sus actos. 

Me llevó con él en muchas ocasiones porque nunca dejé de pedírselo y, aunque sabía que podía ser peligroso, estuvo entrenando mucho tiempo para poder volver conmigo cargada a la espalda. Atravesamos todas las junglas del mundo y salvamos a cientos de seres sin apenas movernos del sitio. Cruzamos la Ciudad Eterna mojándonos hasta los muslos porque allí siempre llovía. Nos refugiamos durante meses en la Circa Blanca, un espacio tan pequeño que resultaba imposible moverse sin darle una patada al otro. 

No fue hasta dejar su pipa de lado que me di cuenta de que algo iba mal. Nunca me había percatado de que era otro de sus súpercomplementos, siempre había entendido aquel objeto como una extensión de su brazo y fue esa ruptura con la rutina lo que me preocupó. Desde entonces, las misiones en equipo quedaron en el olvido, ya no me llevaba en volandas hacia parajes exóticos o encargos descabellados. La barandilla del balcón se había aboyado por culpa del peso muerto de su cuerpo, ya no despegaba, sino que caía en picado.

– ¿Qué te ocurre, Morpheus? – le preguntaba una y otra vez.

En algunas ocasiones me contestaba con una mirada cargada de vacío. En otras, solo un silencio sepulcral que nos hería a ambos. 

– Tengo mucho miedo. Muchísimo – respondió en una ocasión.

– ¿A qué puede temer el gran Morpheus? – repliqué con una sonrisa.

– A la oscuridad – dijo con tristeza.

Yo andaba distraída y no supe entender a qué se refería, pero cuando me di la vuelta y vi el aplastado bombín colgado junto a la raída capa, temí lo peor.

A partir de aquel día, Morpheus se enclaustró en casa y no volvió a salir, tampoco volvió a pronunciar palabra alguna. El héroe mudo había enmudecido de verdad, se limitaba a ver los días pasar sentado junto a las puertas de la balconada. En secreto, admiraba a los pájaros que iban en su busca.

El día que Morpheus rompió el voto de silencio me debí haber alegrado, pero no fue así. Gritó tan fuerte, que todos los ecos de su garganta se convirtieron en afiladas cuchillas que se unían a la carrera por cortar su piel. Sudaba mares y lloraba océanos mientras trataba de despegar sus ojos, parecían cubiertos por una arena que le quemaba las retinas.

– ¡Estoy aquí, Morpheus! – grité con desesperación – ¡Jamás te dejaré! – prometí mientras agarraba su mano con fuerza.

Su resistencia me sorprendió, el esfuerzo que hacía para sostener mi mano nos sacudía a ambos en cada espasmo, pero notaba la suavidad de su tacto queriendo anclarse al mío y creí que aquello nos había calmado a los dos. Poco a poco, recuperó la compostura y la tensión abandonó su cuerpo, haciéndonos pensar que jamás había estado ahí. Abrió los ojos, no sin dificultad, y me miró fijamente, sonrió como si acabase de ver a la luna dispuesta a reinar en lo alto del cielo.

– Ya no tengo miedo – aseguró, a pesar de que las palabras solo fueron un débil susurro.

Sonreí, relajada, hasta que su fragilidad viajó desde su voz hasta la mano que seguía enganchada a la mía. Dejé de notar sus dedos entrelazados a los míos, nuestras manos habían dejado de ser dos imanes que se buscan. Sin mirarle, supe que se había ido. 

1 comentario:

  1. Hola
    Este relato me hizo pensar..principalmente en como podemos tener miedo a la oscuridad.
    Yo de pequeña no le tenia miedo a la oscuridad ni a nada bueno si a las arañas, los payasos y las alturas (y aun sigo teniéndoles miedo) pero ¿por que siempre las personas mayores y los niños les tienen tanto miedo? ¿Quizá por miedo a lo desconocido o que pensamos que la oscuridad es símbolo de que puede venir la muerte? ¿Por que siempre necesitamos a alguien por si pasa algo? Son preguntas que aveces no tienen respuesta pero son algo que me han hecho pensar con este relato.
    Muy buen relato y reto n.n
    Un saludo y nos leemos
    Sanny~

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